jueves, 6 de octubre de 2011

Los últimos hombres...

Friedrich Nietzsche, […] percibió que la civilización occidental se movía en dirección al “último hombre”, una criatura apática sin grandes pasiones o compromisos, incapaz de soñar, cansada de la vida, que no asume riesgos, que sólo busca su comodidad y seguridad, una expresión de tolerancia mutua [1]:
            Un poco de veneno de vez en cuando produce sueños agradables. Y mucho veneno al final, para tener una muerte agradable. La gente continúa trabajando, pues el trabajo es un entretenimiento. Mas procura que el trabajo no canse. […] La gente tiene su pequeño placer para el día y su pequeño placer para la noche, pero honra la salud. “Nosotros hemos inventado la felicidad”, dicen los últimos hombres, y parpadean [2].

[1] Zizek, Slavoj; Sobre la violencia: Seis reflexiones marginales.
[2]Friedrich Nietzsche (Citado por Zizek); Así habló Zaratustra.

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